César Iglesias ya respira un poco más aliviado. Después de cuatro largos meses de continuos contratiempos e inacabables gestiones, este pasado jueves por primera vez desde que comenzó el trabajo de pretemporada pudo realizar un cinco para cinco en el entrenamiento. La llegada hace poco más de una semana del argentino Franco Alessandrini, unida a la del mexicano Julio César Landeros este mismo jueves, permiten aliviar la delicada situación de un equipo que lleva toda la campaña con sólo seis jugadores, disputando la mayoría de los encuentros incluso con únicamente cinco jugadores a disposición del técnico vigués, y que a pesar de todo ocupa una sensacional segunda plaza en la tabla clasificatoria. Con Alessandrini y Landeros, el grupo de trabajo del Amfiv se amplía a ocho jugadores aunque en la sesión de este jueves hubo otra buena noticia por la presencia de Julio Vilas, que va quemando etapas en su recuperación y de momento entrenará una hora a la semana con el grupo para ir viendo cómo responde tras la operación y, precisamente, poder entrenar el cinco para cinco con la ayuda también de Samuel Rodríguez.

Precisamente, el último en llegar a Vigo, el mexicano Julio César Landeros tuvo que pasar en la mañana de este viernes el imprescindible trámite de la revisión médica en el Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima, horas después de haber llegado a la ciudad y haber realizado ya su primera sesión de trabajo con el equipo. De hecho, nada más llegar a Vigo y tras un larguísimo viaje de casi veinticuatro horas, lo primero que hizo el nuevo jugador del Amfiv fue acercarse al Pabellón Pablo Beiro de Bouzas para unirse a la sesión de tiro que estaban realizando algunos de sus compañeros. Ya a la noche pudo conocer al resto de la plantilla y al técnico, César Iglesias y completar su primera sesión con el grupo.

“Me siento muy cómodo aquí. Me han recibido con los brazos abiertos y se nota el compañerismo y el buen ambiente. Es como si estuviera en casa”, revela Landeros sobre su primer contacto con un equipo que “me parece muy completo y competitivo”. Eso sí, el mexicano, que llega al Amfiv avalado por su compatriota Salvador Zavala, destaca que “la Liga española es una de las mejores del mundo” y avanza que “estuve y estoy viendo vídeos para conocer un poco mejor a los rivales, a mis compañeros y ver qué puedo aportar al equipo”.

Landeros vivirá en Vigo su primera experiencia europea tras haber disputado la División 1 de la liga estadounidense, la NWBA, con Los Ángeles Hot Wheels y haber desarrollado el grueso de su carrera en su país natal. Eso no resta un ápice de experiencia internacional a un jugador que ha disputado con su selección las últimas grandes citas como el Campeonato Centroamericano en Costa Rica, el Panamericano en Toronto, la Copa América en Cali o el Mundial de Korea. Por eso, no duda de que “voy a poder aportar cosas al equipo porque no me dejo intimidar y no me tiembla la mano. Me gusta jugar fuerte y nunca bajo los brazos”.

De hecho, a pesar de ser un jugador clase 3, su envergadura le permite ser “un jugador interior aunque también puedo lanzar de media distancia. Mi especialidad siempre ha sido hacer lo que se denomina comúnmente el trabajo sucio y trabajar mucho en el bloqueo y las pantallas para buscar las continuaciones. Ahora tengo que entender también qué es lo que espera y quiere el entrenador de mi y acostumbrarme a sus indicaciones así como seguir sumando entrenamientos con el equipo para poco a poco ir entendiéndome mejor con los compañeros”.